UN 'VIERNES DE DOLORES' ROSSINIANO EN LA CATEDRAL DE MÁLAGA

UN 'VIERNES DE DOLORES' ROSSINIANO EN LA CATEDRAL DE MÁLAGA

Se acerca el Viernes de Dolores, día en el que dará comienzo uno de los acontecimientos más importantes de la comunidad cristiana: la Semana Santa. Un año más, la Catedral de Málaga, con el patrocinio de la Diputación Provincial de Málaga, celebrará este acontecimiento con un concierto de música sacra entre sus muros, siendo en esta ocasión el Stabat Mater de Gioachino Rossini la obra elegida para tan magno acontecimiento. Por ello, el próximo viernes 22 de marzo a las 19:30 horas esta imponente obra sinfónico-coral del compositor italiano hará las delicias de todos aquéllos que puedan acceder al aforo limitado del templo, siendo recomendable estar con tiempo suficiente en la cola que cada año se convoca en la entrada del Patio de los Naranjos, habiéndose convertido ya en un referente del tiempo de Cuaresma en la ciudad malacitana.

Los protagonistas de esta velada serán la Coral Santa María de la Victoria y la Coral Alminares de Nerja, ambas corales dirigidas por José Eugenio Vicente Téllez, a la que se sumarán las voces solistas de María del Carmen Vicente Téllez (soprano), Estela Araceli Vicente Díaz (mezzo-soprano), Daniel Romero de la Rocha (tenor) y Francisco Javier Moreno Ramos (bajo). El elenco contará además con el arropamiento instrumental de la Joven Orquesta Provincial de Málaga, siendo todos ellos dirigidos por el director de orquesta malagueño Juan Paulo Gómez.

La entrada, como en todos los conciertos organizados por la Diputación Provincial de Málaga, será gratuita hasta completar el aforo.

El Stabat Mater de Rossini

Estrenada en la iglesia del Convento de San Felipe del Real de Madrid el Viernes Santo de 1833, la obra se corresponde con la época de madurez de Rossini, el cual estaba muy vinculado a España, resultando el encargo de la obra de una visita a la capital española en febrero de 1831. Dicho encargo fue realizado por el archidiácono Manuel Fernández Varela, quien estaba muy interesado en conseguir un manuscrito de Rossini, siendo al mismo tiempo un Stabat Mater que rivalizase con el archi conocido de Pergolesi.

Reticente Rossini en un primer momento por la seriedad del encargo, finalmente aceptó debido a la amistad que había entre el prelado y su protector, el banquero Alejandro María Aguado, aunque el compositor impuso la condición de que la obra no fuese ni vendida ni publicada, además de recibir una tabaquera de oro encastrada de diamantes donada por el propio Varela. Sin embargo, en un principio este trabajo no recibió demasiado interés por parte del compositor italiano, no pudiendo estrenarse en la fecha estimada durante la Pascua de 1832, alegando falta de inspiración, por lo que pidió la colaboración de su amigo Giovanni Tadolini para completar las secciones 2, 3 y 4. A pesar de ello, la obra pudo estrenarse en Madrid en 1833.

Tras la muerte de Varela en 1837, y contrariamente a lo convenido inicialmente, el manuscrito fue vendido a un privado y posteriormente a un editor musical de París, lo que arrancó la furia de Rossini ante la embarazosa situación que podría haberle causado que se conociese que parte de la obra no la había compuesto él mismo. El compositor consiguió recuperar el manuscrito y compuso las partes que había dejado en manos de Tadolini, dotando a la obra de un gran sentido de unidad, añadiendo como final la sección décima: "Amen, in sempiterna saecula". La obra, tal y como la conocemos hoy en día con las rectificaciones de Rossini, fue estrenada por primera vez en París el 7 de enero de 1842 en la Sala Ventadour con gran éxito. No obstante, Rossini fue acusado por algunos críticos por exceso de teatralidad en la composición, aludiendo que la obra no estaba acorde con la transmisión del sentido místico de la religiosidad presente en el texto de la secuencia.

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